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miércoles, 12 de noviembre de 2014

REVOLUCIONES LIBERALES

La revolución de 1820
Durante la Restauración, los liberales pasaron a la clandestinidad y se organizaron en sociedades secretas como los masones, los carbonarios o los decembristas, que formadas por intelectuales y profesionales liberales, se consideraban herederas de la Ilustración y preconizaban la insurrección contra el absolutismo.
Esta estrategia provocó una oleada revolucionaria hacia 1820 que triunfó en España, Portugal, Nápoles y Piamonte, abriendo un corto período liberal que fue sofocado por la Santa Alianza en 1823 con una dura represión.

La revolución de 1830

Hacia 1830 una segunda oleada revolucionaria, la intervención popular favoreció la derrota del poder aristocrático en Europa occidental.
En Francia, la revolución significó el derrocamiento de los Borbones y la implantación de una monarquía constitucional, con Luis Felipe de Orleans. Su influencia comportó la independencia de Bélgica y un movimiento de independencia en Polonia que fue aplastado por el ejército ruso.
Hacia 1840 se impuso un liberalismo moderado dominado por la gran burguesía y la aristocracia, defendiendo el sufragio censitario y la limitación de ciertas libertades, y marginando a la pequeña y mediana burguesía y a las clases populares.

La revolución de 1848: Una experiencia democrática y social
En 1848 el rey de Francia, Luis Felipe de Orleáns, restringió el derecho de reunión y de libertad de prensa por lo que se produjo un levantamiento que acabó con la proclamación de la República y la formación de un gobierno provisional participado por republicanos, socialistas y radicales que impulsó el sufragio universal masculino, la supresión de la esclavitud, la abolición de la pena de muerte y la intervención del Estado en economía garantizando el trabajo a los parados con la creación de los Talleres Nacionales.
Pero las elecciones dieron como resultado un gobierno republicano moderado, que cerró los Talleres Nacionales y acabó con las reformas sociales provocando una insurrección popular en junio de 1848, que enfrentó a burguesía y proletariado.
La rebelión fue aplastada y la burguesía buscó un gobierno de corte liberal frente a las aspiraciones populares. Así, en diciembre accedió al poder Napoleón III proclamando el Segundo Imperio en 1851.
El impacto de la revolución fue muy importante. En Europa oriental, excepto en Rusia, supuso la abolición del feudalismo, mientras que en Europa occidental abrió las puertas a los nuevos ideales democráticos, que defendían la soberanía popular y el sufragio universal masculino frente al sufragio censitario.

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