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sábado, 24 de octubre de 2020

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Entre 1780 y 1860 Gran Bretaña experimentó una transformación radical de su economía y de su organización social que se difundió por otros países europeos (Bélgica, Francia, Alemania) y por Estados Unidos a lo largo del siglo XIX. 
La Revolución Industrial significó el paso de una economía agraria y artesanal a otra industrializada, caracterizada por el predominio de la producción mecanizada de bienes manufacturados y por el crecimiento sostenido de la producción. 
Esta transformación fue el resultado de progresos técnicos y grandes cambios en la organización del trabajo. 
Se consolidó un nuevo sistema de producción y de trabajo, el capitalismo, fundamentado en los principios teóricos del liberalismo económico.
Se dio paso a una organización de la sociedad estructurada alrededor de las clases sociales (burguesía y proletariado).

En la revolución industrial se distinguen tres fases:
  • La primera revolución industrial, que comenzó hacia 1750 para acabar hacia 1820.
  • La segunda revolución industrial, que se inició en torno a 1870 y finalizó hacia 1914.
  • La tercera revolución industrial, que se está produciendo en la actualidad.




FACTORES DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL





https://clarrobla.wordpress.com/category/revolucion-industrial/antecedentes/



REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

La agricultura tradicional implicaba que los campesinos cultivaban varias “tiras” en diferentes campos. Cultivos de trigo y cebada eran sembrados en rotación anual con la tierra dejada en barbecho cada tres años para su recuperación. 

Los campesinos compartían tras la cosecha las tierras en común y tenían derecho a extraer turba, madera, forraje y a dejar pastar a sus animales. El sistema era ineficiente. 

La tierra en barbecho y la siembra a voleo suponían un despilfarro. La ausencia de cercas suponía la extensión del número de enfermedades. 

Las epidemias y la falta de forraje en invierno se traducían en una ganadería pobre. 

Las innovaciones se retrasaban porque cualquier cambio necesitaba de aprobación unánime.


Una serie de transformaciones en la agricultura, conocidas como revolución agrícola, hicieron posible un notable aumento de la producción de alimentos, que a su vez permitió la supervivencia de una población en rápido crecimiento.

Las tres innovaciones agrarias más importantes fueron:
  - Los cambios en el sistema de cultivo
  - La introducción de nuevas máquinas
  - La nueva estructura de la propiedad.

La difusión de la rotación de cultivos (sistema NorfoIk), que combinaba la siembra de cereales con plantas forrajeras, permitió suprimir el barbecho, que exigía dejar una parte del suelo sin sembrar para recuperar su fertilidad. Nabos, tréboles y alfalfa ayudaron a fijar nitrógeno al suelo y aumentaron la producción de forraje, con lo cual se incrementó también la cabaña ganadera cuyo estiércol, a su vez, mejoró la fertilidad de la tierra.

La introducción de nuevos métodos de siembra (Jethro Tull), de nuevas herramientas (arado Rotherham o trilladoras mecánicas), de nuevos cultivos (patatas y maíz) y de nuevos fertilizantes (guano) permitieron aumentar y diversificar la producción de alimentos.
Este cambio en la forma de cultivar estuvo unido al cercamiento de los openfields, las tierras comunales, que conllevó su privatización mediante las leyes de cercamiento (Enclosure Acts), ya que la subida del precio de los cereales estimuló a los grandes propietarios a adueñarse de las tierras de uso colectivo para poder producir más e incrementar sus beneficios.

Esta privatización comportó la individualización de la producción e incentivó la mejora de las técnicas de cultivo y el aumento de la producción destinada al mercado.
El cercamiento de tierras provocó una concentración de la propiedad, que perjudicó a los pequeños propietarios y a los campesinos pobres, quienes perdieron su derecho a usar las tierras comunales. Al no disponer de recursos para cercar tierras tuvieron que vender sus propiedades y convertirse en jornaleros a cambio de un salario. Como el número de campesinos que buscaban trabajo era muy elevado, los salarios resultaban bajos y muchos se vieron obligados a emigrar a las ciudades.


REVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA

El aumento de la oferta de alimentos desde mediados del siglo XVIII hizo posible un elevado crecimiento demográfico.

Las hambrunas desaparecieron y la población tuvo mayor resistencia a las enfermedades y epidemias. Gran Bretaña triplicó el número de habitantes entre 1800 y 1900 (de 10,9 a 37 millones).

Este crecimiento fue el resultado de cambios en la natalidad y en la mortalidad.
Durante el siglo XVIII la natalidad se elevó del 32,5 ‰ al 37 ‰ y la tasa de mortalidad se redujo, 32 ‰ al 20 ‰, gracias a una mejor alimentación y a algunos avances médicos e higiénicos.
Asimismo, la esperanza de vida creció notablemente, y a finales del siglo XIX situándose en Gran Bretaña y en la mayoría de países industrializados, alrededor de los cincuenta años.


 

LA MECANIZACIÓN Y EL SISTEMA FABRIL

El cambio en los sistemas de producción se caracterizó por el uso de máquinas y por la sustitución de las fuentes animadas de energía (trabajo humano o de animales) por inanimadas (energía hidráulica y carbón) que provocaron la concentración de obreros y obreras en edificios destinados a la producción (fábricas).
Este proceso comportó la ruina de muchos artesanos y la producción artesanal fue sustituida por producción en serie.

La mecanización se inició en la industria textil con la lanzadera volante de John Kay (1733), las nuevas hiladoras (Spinning Jenny, Mule, Water Frame) y los telares mecánicos, y poco a poco las máquinas se fueron extendiendo a los sectores agrícola, minero y metalúrgico.
El salto definitivo se dio cuando estas máquinas empezaron a moverse gracias al uso de la energía hidráulica, que aprovechaba el agua de los ríos mediante ruedas hidráulicas.
Pero fue la máquina de vapor, patentada por James Watt en 1769, la que permitió abandonar las limitaciones de las fuentes de energía tradicionales.
La mecanización, el vapor y la concentración en fábricas provocaron el aumento de la productividad y la producción, lo que permitió abaratar los costes y disminuir el precio.

SECTORES INDUSTRIALES

LA INDUSTRIA ALGODONERA

Fue el sector emblemático de la Revolución Industrial.
Los inicios de la industria textil se remontan al año 1750, con la prohibición de entrada, en Gran Bretaña, de tejidos de algodón estampados (indianas).
Desde mediados del siglo XVIII la industria textil británica conoció una gran expansión consiguiendo abastecer el mercado interior y exportar buena parte de su producción.
Las importaciones de algodón desde la India o EEUU abastecieron de materia prima barata al sector y la aplicación de nueva maquinaria incrementó la productividad y estimuló el crecimiento de la producción.

LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA: EL CARBÓN Y EL HIERRO

Otro sector decisivo de la industrialización fue la siderurgia.
El carbón se convirtió en el gran combustible del siglo XIX, pues alimentó la máquina de vapor y todo el proceso siderúrgico. La producción de carbón aumentó gracias a innovaciones en minería, que incrementaron la productividad.
El uso de vigas de hierro en las minas permitió penetrar en los pozos con más seguridad, mientras la introducción de raíles y vagonetas facilitó la extracción y el transporte del mineral.
La demanda de hierro para fabricar barcos, herramientas y munición estimuló la búsqueda de un combustible menos costoso y más efectivo. Se sustituyó el carbón vegetal por el carbón de coque con más poder calorífico. Su fundición en un alto horno, permitió el crecimiento del sector minero del carbón y la producción de hierro en grandes cantidades.
El convertidor de Bessemer permitió transformar el hierro fundido en acero.
La siderurgia permitió emplear el hierro en múltiples instrumentos (utillaje agrícola, vías férreas, locomotora) y fabricar máquinas más precisas y duraderas.
El mayor impulso a la siderurgia provino de la demanda de hierro gracias a la construcción de la red ferroviaria a partir de 1830.

OTROS SECTORES INDUSTRIALES

El resto de la economía no permaneció al margen de los cambios.
La indus­tria química también se transformó por las necesida­des del textil, que requería tintes y blanqueadores.
La metalurgia (fabricación de maquinaria) se impulsó por las necesidades del textil. Poco a poco la difusión de la mecanización hizo que se consolidara este sector dedicado a fabricar máquinas necesarias para el resto de las actividades industriales. Otro sector de rápida expansión fue la construcción.

TRANSPORTES Y COMERCIO

Los nuevos transportes

Para poder trasladar materias primas y mercancías, en Gran Bretaña se mejoraron los caminos y se construyeron canales para posibilitar la navegación fluvial.
Fue el ferrocarril el que provocó la revolución en el transporte, gracias a su rapidez, gran capacidad de carga, menor coste por unidad transportada y seguri­dad para pasajeros y mercancías.
Sobre la base del sistema tradicional de arrastrar vagonetas, Stephenson inventó en 1829 la locomotora, una máquina de vapor capaz de trasladarse sobre rieles.
La primera línea de ferrocarril unió Liverpool y Manchester en 1830. En 1807 se aplicó la máquina de vapor a la navegación y el primer barco de vapor navegó por el río Hudson.
La construcción de la red ferroviaria en la segunda mitad del siglo XIX mo­dificó las costumbres so­ciales al hacer más rápidos y seguros los viajes. Las expectativas de desarrollo económico creadas por el ferrocarril condu­jeron, en la década de 1840, a un boom bursátil de las compañías cons­tructoras.

El impulso del mercado

La mejora en infraestructuras y transportes posibilitó el paso hacia una economía de mercado, en la que se produce para la venta.
La expansión comercial británica provino del mercado exterior. Los industriales y comerciantes aprovecharon las oportunidades del mercado atlántico para la exportación de la produc­ción, pero la mayor transformación fue en el mercado nacional, que nutrió el crecimiento de la población al procurar más consumidores.

EXPANSIÓN DE LA INDUSTRIALIZACIÓN. INDUSTRIALIZACIÓN DEL CONTINENTE

A lo largo del XIX el proceso industrializador se expandió por toda Europa aunque de una manera desigual y con diferencias del modelo británico.
En el resto del mundo, sólo en EE.UU. y Japón se produjo un desarrollo de la industria semejante al europeo.
En Francia y Bélgica la industriali­zación se sustentó en la explotación de carbón, una agricultura desarrollada, una buena red de transportes y un activo comercio.
A partir de los años 1850, Ale­mania desarrolló su industria en el carbón y hierro, la concentración del capital financiero en grandes corporaciones bancarias, un importante sector siderúrgico y la industria química.
En Europa meridional, el crecimiento industrial fue más tardío y lento y en muchos casos incompleto. En Italia y España coexistían áreas fuertemente industrializadas (Piamonte y Cataluña) con regiones de economía rural y poco productivas,
En la Europa oriental, el Antiguo Régimen permaneció vigente durante todo el siglo XIX. Só­lo en zonas muy localizadas del Imperio Austrohúngaro y del Imperio Ruso se asentó una incipiente industrialización a finales de siglo.

Mapa de la expansión de la Primera Revolución Industrial en Europa.





LIBERALISMO ECONOMICO

El Librecambio
Los principios económicos del liberalismo fueron elaborados a finales el s. XVIII, por pensadores británicos que constituyen la Escuela Clásica de la Economía. Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill son sus principales exponentes.

Adam Smith consideraba que la búsqueda del propio interés era el motor de la economía. El interés de cada individuo provoca que cada bien se produzca en la cantidad en que es demanda.
Los intereses contrapuestos se equilibran en el mercado a través de la oferta y la demanda por lo que el Esta­do debe abstenerse de cualquier intervención en economía y debe eliminar las barreras proteccionistas y los monopolios, por ser obstáculos para el crecimiento económico.

David Ricardo argumentó que al ser el trabajo una mercancía como las demás, y muy abundante, los salarios no subirían por encima del mínimo imprescindible para la subsistencia.
Thomas Malthus señaló que el crecimiento de la población desequilibraría su relación con los recursos existentes, lo cual empeoraría el nivel de vida de la mayoría de las personas.

Capital, trabajo y mercado
El capitalismo es un sistema de iniciativa libre no planificado, cuyo objetivo es la búsqueda del máximo beneficio individual.
La competencia entre em­presarios incentiva la re­ducción de costes y precios, adoptando técnicas más productivas y haciendo que los costes salariales sean menores.
Los desajustes entre oferta y demanda provocan crisis periódicas que se corrigen ajustando los cos­tes (salarios) o la producción (oferta). Ante las situaciones de crisis económica, los productos no se venden, los precios caen, los beneficios bajan, las empresas cie­rran y el paro aumenta. En esta situación, sólo los empresarios con mayores recursos o los que tienen menores costes, sobreviven. Son los que prosiguen la innovación para encontrar nuevos productos, vender los ya existentes a menor precio o abrir otros mercados.

LIBRECAMBISMO Y PROTECCIONISMO

Gran Bretaña se mostró partidaria del librecambio lo que permitiendo que las mercancías se intercambiasen libremente entre los Estados, dependiendo de la competitividad empresarial.
Así, la irrupción de los pro­ductos británicos, de mayor calidad o de menor precio, en el mercado internacional afectó al resto de Europa. Para evitar la competencia de Gran Bretaña y fomentar el crecimiento de su propia industria, los países del continente y Estados Unidos apli­caron medidas proteccionistas.
El proteccionismo defiende la imposición de aranceles a la entrada de productos extranjeros con el objeto de encarecerlos para que no sea rentable su importación. La defensa de la libertad de intercambios favorecía a los países más competitivos. Sin embargo, todos mantuvieron algún componente de pro­teccionismo.

NUEVOS MÉTODOS DE FINANCIACIÓN. LAS SOCIEDADES MERCANTILES

La necesidad de capital para fundar o am­pliar empresas o el deseo de reducir el riesgo económico, provocó la creación de sociedades mercantiles, agrupaciones de inversores para aportar el capital y repartir­se los beneficios.
La sociedad anónima es la más extendida. Consiste en la división del capi­tal en participaciones (acciones), adquiridas por diferen­tes accionistas, que pueden venderse y dan derecho al cobro de la parte del beneficio no reinvertido (dividendo).
La emisión de nuevas acciones y su compraventa se realizan en la bolsa, institución financiera que se rige por la ley de la oferta y la demanda. Si existen muchos compradores y pocas acciones a la venta, su cotización sube, cuando ocurre lo contrario, su valor disminuye.
El desarrollo industrial comportó la diversificación de los bancos que capta­ron el ahorro privado con depósitos y suministraron capital para la industria.
Ayudaron a facilitar los pagos y los intercambios, gra­cias a la emisión moneda, aunque los Estados, para controlar la circulación de billetes, dieron el monopolio a los grandes bancos nacionales.

LA SOCIEDAD DE CLASES

http://joseluistrujillorodriguez.blogspot.com/2012/11/la-sociedad-de-clases-y-la-revolucion.html








Germinal. La vivienda proletaria. from machancoses on Vimeo.