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sábado, 27 de febrero de 2021

NEP (NUEVA POLÍTICA ECONÓMICA)

Como consecuencia de la guerra civil y del comunismo de guerra le economía soviética se hundió y el desabastecimiento de las ciudades se generalizó que generó un debate en el PCUS sobre la línea a seguir entre los que pedían soluciones moderadas (Bujarin) y los que pretendían una profundización del comunismo (Trotski).
Lenin, junto con Stalin, decidió frenar la implantación del comunismo iniciando una etapa transitoria de respeto a la propiedad privada.
Las causas inmediatas que llevaron a este freno en el desarrollo de la revolución fueron el descenso de la producción y el malestar generalizado, la rebelión de los marineros y obreros de los astilleros de Kronstadt, las peticiones de libertad de prensa, de reunión y asociación y de supresión de los comités de requisas.
En el X Congreso del Partido Comunista se aprobaron las nuevas medidas económicas conocidas como N.E.P. (Nueva Política Económica), destacando:
· El abandono del ideario colectivista en la economía.
· El retorno transitorio a un capitalismo controlado para aumentar la producción.
· El fin de las requisas en el campo.
· La sustitución del impuesto en especie por uno en metálico.
· El campesino dispone libremente de sus tierras y puede vender su productos.
· Se permiten empresas mixtas con un 50% de capital extranjero.
· Se desnacionalizan las empresas con menos de 20 obreros.
· Devaluación de la moneda para sanear la Hacienda y el presupuesto.
Los resultados fueron inmediatos y en 1927 el nivel de producción ya había aumentado, duplicándose las cosechas de trigo o triplicándose la producción de carbón y petróleo. También se modernizó la industria con la ayuda de técnicos extranjeros y se acabó con el hambre y el paro aumentando los salarios, aunque con ellos subieron los precios.
La N.E.P. supuso la implantación de una economía mixta con la introducción de algunas formas de la economía de mercado capitalista, sobre todo en el sector agrícola, que generaron beneficios a pequeños empresarios y campesinos que hicieron aumentar las diferencias sociales. No obstante, el Estado siguió controlando el 90% de la industria, el transporte y las finanzas.
Lenin murió en enero de 1924, pero la N.E.P. se mantuvo hasta el año 1928, cuando fue sustituida por la planificación de la economía y la colectivización de la propiedad.

lunes, 2 de noviembre de 2020

INNOVACIONES TÉCNICAS Y ECONÓMICAS

Las nuevas fuentes de energía

Entre 1884 y 1914, el petróleo y la electricidad destronaron al carbón como principal fuente de energía.
El uso de la electricidad presentaba numerosas ventajas
  • Su limpieza y flexibilidad para adaptarse a las necesidades de la producción.
  • Su fácil conversión en luz, calor o movimiento.
  • Su adaptación a la máquina y la posibilidad de trasladarla a puntos distantes facilitando el cambio en la ubicación de las empresas y su organización interna, a la vez que comportó el descenso del precio de la energía, propiciando un aumento de la productividad.
  • Tuvo numerosas aplicaciones en comunicaciones, transporte, iluminación y ocio.
El petróleo que inicialmente fue utilizado para la iluminación, tuvo su aplicación más importante en los transportes gracias a su uso como combustible en los automóviles, barcos y aviones.

Los nuevos medios de transporte

Las nuevas fuentes de energía impulsaron una nueva revolución de los transportes. Se construyeron grandes redes ferroviarias gracias a los tranvías y a los metros. Se mejoró la construcción de buques con el acero y los viajes acortaron su duración. La apertura de canales, como Suez (1869) y Panamá (1914), acortó distancias y estimuló el comercio.

La invención del pedal (1865) y del neumático (1888) posibilitaron la aparición de la bicicleta y del automóvil, como resultado de combinar el motor de explosión, el neumático y la utilización del petróleo como combustible. Karl Benz desarrolló el primer automóvil con gasolina en 1885, y desde 1900 se inició su producción masiva.

También se desarrolló la aviación después de que, en 1903, los hermanos Wright realizaran el primer vuelo de avión.

Nuevos inventos, nuevas industrias

La innovación tecnológica se desarrolló gracias a las relaciones entre empresa e investigación, resultado de la cooperación de especialistas, coordinados por ejecutivos que buscaban nuevas aplicaciones prácticas de los descubrimientos científicos.

Se descubrieron nuevos productos como el vidrio, las fibras artificiales, el caucho, los tintes y abonos químicos y el aluminio que favorecieron otros sectores productivos.
La industria siderúrgica se expandió gracias al acero y al aluminio.
La industria metalúrgica amplió su horizonte con el automóvil y los aparatos eléctricos.
La industria eléctrica se aplicó al alumbrado, los medios de transporte y las telecomunicaciones.
El sector químico tuvo un gran impulso con los abonos, tintes, fibras sintéticas o explosivos y el desarrollo de la industria farmacéutica.

EL AUMENTO DEL COMERCIO Y LA COMPETENCIA

Las transformaciones producidas en la economía europea durante el último tercio del siglo XIX son inseparables de la industrialización de nuevos países, de un gran aumento del comercio internacional y de la renovación de los sistemas de venta.

Las nuevas potencias industriales
La economía británica dejó de ser la única industrializada y aparecieron muchos otros competidores en el mercado mundial. Aunque la libra esterlina continuó siendo, junto con el oro, la moneda mayoritariamente utilizada en el comercio internacional, los productos británicos perdieron posiciones.
En Europa, el principal competidor fue Alemania, que se convirtió en una potencia tanto en sectores de base como en industrias avanzadas.

La expansión del comercio
El aumento de la competencia hizo generar más consumidores innovando en los sistemas de venta. Aparecieron los grandes almacenes con precios más bajos que las tiendas tradicionales. Además, el aumento de los salarios obreros y la difusión de nuevos sistemas de venta a plazos y con préstamos bancarios abrieron el camino a la era del consumo de masas. Asimismo, se introdujo la publicidad, las rebajas y las oportunidades.
El comercio internacional multiplicó su volumen gracias al progreso del transporte, la expansión del librecambio y la producción masiva de bienes, que permitió una reducción de su precio.

NUEVA ORGANIZACIÓN LABORAL. TAYLORISMO Y FORDISMO

La competencia dio paso a nuevas formas de organización del trabajo para mejorar la productividad, especialmente en EEUU, con el taylorismo y el fordismo que contribuyeron a aumentar la productividad y a reducir costes.

El taylorismo es un método de organización industrial, cuyo fin es aumentar la productividad, a base de eliminar los movimientos inútiles del obrero y optimizar el tiempo empleado, para así reducir costes. Para ello, la producción se organiza en serie a través de una cadena de montaje, con una cinta continua por la que se desplazan los productos en fase de fabricación. El movimiento continuo de la cinta marca el ritmo de la producción, evita la pérdida de tiempo y sistematiza las acciones que deben realizar los obreros.
Henry Ford, en su fábrica de Detroit, adaptó la cadena de montaje a la producción de automóviles. Su pretensión era la fabricación de un gran número de automóviles a bajo coste. Para ello utilizó una maquinaria innovadora y numerosos trabajadores especializados, a los que pagaba unos salarios elevados con la idea de convertirlos en consumidores.


LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL EMPRESARIAL

Durante la Primera Revolución Industrial la producción se realizó en empresas familiares, pero la aceleración del crecimiento provocó el desarrollo de nuevos modelos empresariales y de novedosos sistemas de producción.

Las grandes inversiones necesarias para financiar las innovaciones tecnológicas dieron lugar a una concentración empresarial ya que sólo las grandes empresas eran capaces de hacer frente a la competencia y a la renovación constante. Así, mediante fusiones de pequeñas empresas, absorciones o acuerdos entre bancos e industrias, fueron apareciendo los gigantes empresariales que acabaron controlando el mercado e imponiendo los precios.
Esta concentración empresarial adquirió diferentes formas:
  • Concentración horizontal, organizada por empresas que trabajan en un mismo ramo productivo    Desde el punto de vista financiero encontramos:
         · el cartel, asociación de empresas para restringir o eliminar la competencia.
Concentración vertical, agrupando a sociedades que ejercen actividades complementarias.
Desde el punto de vista financiero encontramos:
· el trust, fusión de diversas empresas en una nueva.
· el holding, sociedad financiera que posee capital en diversas empresas para controlar sus actividades.
  • El monopolio, un fabricante tiene la exclusiva sobre un producto e impone sin ningún control los precios.





sábado, 24 de octubre de 2020

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Entre 1780 y 1860 Gran Bretaña experimentó una transformación radical de su economía y de su organización social que se difundió por otros países europeos (Bélgica, Francia, Alemania) y por Estados Unidos a lo largo del siglo XIX. 
La Revolución Industrial significó el paso de una economía agraria y artesanal a otra industrializada, caracterizada por el predominio de la producción mecanizada de bienes manufacturados y por el crecimiento sostenido de la producción. 
Esta transformación fue el resultado de progresos técnicos y grandes cambios en la organización del trabajo. 
Se consolidó un nuevo sistema de producción y de trabajo, el capitalismo, fundamentado en los principios teóricos del liberalismo económico.
Se dio paso a una organización de la sociedad estructurada alrededor de las clases sociales (burguesía y proletariado).

En la revolución industrial se distinguen tres fases:
  • La primera revolución industrial, que comenzó hacia 1750 para acabar hacia 1820.
  • La segunda revolución industrial, que se inició en torno a 1870 y finalizó hacia 1914.
  • La tercera revolución industrial, que se está produciendo en la actualidad.




REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

La agricultura tradicional implicaba que los campesinos cultivaban varias “tiras” en diferentes campos. Cultivos de trigo y cebada eran sembrados en rotación anual con la tierra dejada en barbecho cada tres años para su recuperación. 

Los campesinos compartían tras la cosecha las tierras en común y tenían derecho a extraer turba, madera, forraje y a dejar pastar a sus animales. El sistema era ineficiente. 

La tierra en barbecho y la siembra a voleo suponían un despilfarro. La ausencia de cercas suponía la extensión del número de enfermedades. 

Las epidemias y la falta de forraje en invierno se traducían en una ganadería pobre. 

Las innovaciones se retrasaban porque cualquier cambio necesitaba de aprobación unánime.


Una serie de transformaciones en la agricultura, conocidas como revolución agrícola, hicieron posible un notable aumento de la producción de alimentos, que a su vez permitió la supervivencia de una población en rápido crecimiento.

Las tres innovaciones agrarias más importantes fueron:
  - Los cambios en el sistema de cultivo
  - La introducción de nuevas máquinas
  - La nueva estructura de la propiedad.

La difusión de la rotación de cultivos (sistema NorfoIk), que combinaba la siembra de cereales con plantas forrajeras, permitió suprimir el barbecho, que exigía dejar una parte del suelo sin sembrar para recuperar su fertilidad. Nabos, tréboles y alfalfa ayudaron a fijar nitrógeno al suelo y aumentaron la producción de forraje, con lo cual se incrementó también la cabaña ganadera cuyo estiércol, a su vez, mejoró la fertilidad de la tierra.

La introducción de nuevos métodos de siembra (Jethro Tull), de nuevas herramientas (arado Rotherham o trilladoras mecánicas), de nuevos cultivos (patatas y maíz) y de nuevos fertilizantes (guano) permitieron aumentar y diversificar la producción de alimentos.
Este cambio en la forma de cultivar estuvo unido al cercamiento de los openfields, las tierras comunales, que conllevó su privatización mediante las leyes de cercamiento (Enclosure Acts), ya que la subida del precio de los cereales estimuló a los grandes propietarios a adueñarse de las tierras de uso colectivo para poder producir más e incrementar sus beneficios.

Esta privatización comportó la individualización de la producción e incentivó la mejora de las técnicas de cultivo y el aumento de la producción destinada al mercado.
El cercamiento de tierras provocó una concentración de la propiedad, que perjudicó a los pequeños propietarios y a los campesinos pobres, quienes perdieron su derecho a usar las tierras comunales. Al no disponer de recursos para cercar tierras tuvieron que vender sus propiedades y convertirse en jornaleros a cambio de un salario. Como el número de campesinos que buscaban trabajo era muy elevado, los salarios resultaban bajos y muchos se vieron obligados a emigrar a las ciudades.


SECTORES INDUSTRIALES

LA INDUSTRIA ALGODONERA

Fue el sector emblemático de la Revolución Industrial.
Los inicios de la industria textil se remontan al año 1750, con la prohibición de entrada, en Gran Bretaña, de tejidos de algodón estampados (indianas).
Desde mediados del siglo XVIII la industria textil británica conoció una gran expansión consiguiendo abastecer el mercado interior y exportar buena parte de su producción.
Las importaciones de algodón desde la India o EEUU abastecieron de materia prima barata al sector y la aplicación de nueva maquinaria incrementó la productividad y estimuló el crecimiento de la producción.

LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA: EL CARBÓN Y EL HIERRO

Otro sector decisivo de la industrialización fue la siderurgia.
El carbón se convirtió en el gran combustible del siglo XIX, pues alimentó la máquina de vapor y todo el proceso siderúrgico. La producción de carbón aumentó gracias a innovaciones en minería, que incrementaron la productividad.
El uso de vigas de hierro en las minas permitió penetrar en los pozos con más seguridad, mientras la introducción de raíles y vagonetas facilitó la extracción y el transporte del mineral.
La demanda de hierro para fabricar barcos, herramientas y munición estimuló la búsqueda de un combustible menos costoso y más efectivo. Se sustituyó el carbón vegetal por el carbón de coque con más poder calorífico. Su fundición en un alto horno, permitió el crecimiento del sector minero del carbón y la producción de hierro en grandes cantidades.
El convertidor de Bessemer permitió transformar el hierro fundido en acero.
La siderurgia permitió emplear el hierro en múltiples instrumentos (utillaje agrícola, vías férreas, locomotora) y fabricar máquinas más precisas y duraderas.
El mayor impulso a la siderurgia provino de la demanda de hierro gracias a la construcción de la red ferroviaria a partir de 1830.

OTROS SECTORES INDUSTRIALES

El resto de la economía no permaneció al margen de los cambios.
La indus­tria química también se transformó por las necesida­des del textil, que requería tintes y blanqueadores.
La metalurgia (fabricación de maquinaria) se impulsó por las necesidades del textil. Poco a poco la difusión de la mecanización hizo que se consolidara este sector dedicado a fabricar máquinas necesarias para el resto de las actividades industriales. Otro sector de rápida expansión fue la construcción.

TRANSPORTES Y COMERCIO

Los nuevos transportes

Para poder trasladar materias primas y mercancías, en Gran Bretaña se mejoraron los caminos y se construyeron canales para posibilitar la navegación fluvial.
Fue el ferrocarril el que provocó la revolución en el transporte, gracias a su rapidez, gran capacidad de carga, menor coste por unidad transportada y seguri­dad para pasajeros y mercancías.
Sobre la base del sistema tradicional de arrastrar vagonetas, Stephenson inventó en 1829 la locomotora, una máquina de vapor capaz de trasladarse sobre rieles.
La primera línea de ferrocarril unió Liverpool y Manchester en 1830. En 1807 se aplicó la máquina de vapor a la navegación y el primer barco de vapor navegó por el río Hudson.
La construcción de la red ferroviaria en la segunda mitad del siglo XIX mo­dificó las costumbres so­ciales al hacer más rápidos y seguros los viajes. Las expectativas de desarrollo económico creadas por el ferrocarril condu­jeron, en la década de 1840, a un boom bursátil de las compañías cons­tructoras.

El impulso del mercado

La mejora en infraestructuras y transportes posibilitó el paso hacia una economía de mercado, en la que se produce para la venta.
La expansión comercial británica provino del mercado exterior. Los industriales y comerciantes aprovecharon las oportunidades del mercado atlántico para la exportación de la produc­ción, pero la mayor transformación fue en el mercado nacional, que nutrió el crecimiento de la población al procurar más consumidores.

LIBERALISMO ECONOMICO

El Librecambio
Los principios económicos del liberalismo fueron elaborados a finales el s. XVIII, por pensadores británicos que constituyen la Escuela Clásica de la Economía. Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill son sus principales exponentes.

Adam Smith consideraba que la búsqueda del propio interés era el motor de la economía. El interés de cada individuo provoca que cada bien se produzca en la cantidad en que es demanda.
Los intereses contrapuestos se equilibran en el mercado a través de la oferta y la demanda por lo que el Esta­do debe abstenerse de cualquier intervención en economía y debe eliminar las barreras proteccionistas y los monopolios, por ser obstáculos para el crecimiento económico.

David Ricardo argumentó que al ser el trabajo una mercancía como las demás, y muy abundante, los salarios no subirían por encima del mínimo imprescindible para la subsistencia.
Thomas Malthus señaló que el crecimiento de la población desequilibraría su relación con los recursos existentes, lo cual empeoraría el nivel de vida de la mayoría de las personas.

Capital, trabajo y mercado
El capitalismo es un sistema de iniciativa libre no planificado, cuyo objetivo es la búsqueda del máximo beneficio individual.
La competencia entre em­presarios incentiva la re­ducción de costes y precios, adoptando técnicas más productivas y haciendo que los costes salariales sean menores.
Los desajustes entre oferta y demanda provocan crisis periódicas que se corrigen ajustando los cos­tes (salarios) o la producción (oferta). Ante las situaciones de crisis económica, los productos no se venden, los precios caen, los beneficios bajan, las empresas cie­rran y el paro aumenta. En esta situación, sólo los empresarios con mayores recursos o los que tienen menores costes, sobreviven. Son los que prosiguen la innovación para encontrar nuevos productos, vender los ya existentes a menor precio o abrir otros mercados.

LIBRECAMBISMO Y PROTECCIONISMO

Gran Bretaña se mostró partidaria del librecambio lo que permitiendo que las mercancías se intercambiasen libremente entre los Estados, dependiendo de la competitividad empresarial.
Así, la irrupción de los pro­ductos británicos, de mayor calidad o de menor precio, en el mercado internacional afectó al resto de Europa. Para evitar la competencia de Gran Bretaña y fomentar el crecimiento de su propia industria, los países del continente y Estados Unidos apli­caron medidas proteccionistas.
El proteccionismo defiende la imposición de aranceles a la entrada de productos extranjeros con el objeto de encarecerlos para que no sea rentable su importación. La defensa de la libertad de intercambios favorecía a los países más competitivos. Sin embargo, todos mantuvieron algún componente de pro­teccionismo.

NUEVOS MÉTODOS DE FINANCIACIÓN. LAS SOCIEDADES MERCANTILES

La necesidad de capital para fundar o am­pliar empresas o el deseo de reducir el riesgo económico, provocó la creación de sociedades mercantiles, agrupaciones de inversores para aportar el capital y repartir­se los beneficios.
La sociedad anónima es la más extendida. Consiste en la división del capi­tal en participaciones (acciones), adquiridas por diferen­tes accionistas, que pueden venderse y dan derecho al cobro de la parte del beneficio no reinvertido (dividendo).
La emisión de nuevas acciones y su compraventa se realizan en la bolsa, institución financiera que se rige por la ley de la oferta y la demanda. Si existen muchos compradores y pocas acciones a la venta, su cotización sube, cuando ocurre lo contrario, su valor disminuye.
El desarrollo industrial comportó la diversificación de los bancos que capta­ron el ahorro privado con depósitos y suministraron capital para la industria.
Ayudaron a facilitar los pagos y los intercambios, gra­cias a la emisión moneda, aunque los Estados, para controlar la circulación de billetes, dieron el monopolio a los grandes bancos nacionales.

lunes, 21 de septiembre de 2020

SOCIEDAD Y ECONOMÍA DEL ANTIGUO RÉGIMEN

 

LA ECONOMÍA PREINDUSTRIAL DE BASE AGRARIA Y SEÑORIAL

La propiedad de la tierra
Durante el Antiguo Régimen, la agricultura era la fuente más importante de riqueza aunque sólo una pequeña parte de las tierras eran de propiedad privada. Las demás estaban vinculadas a la nobleza, a la Iglesia, a un municipio o a la Corona. La propiedad de la tierra permitía sacar provecho económico y ejercer jurisdicción sobre ella, pero no podía venderse.
El conjunto de tierras en manos de un señor se denominaba señorío territorial. Constaba de:
- La reserva señorial, formada por las tierras más productivas reservadas para su explotación directa, la residencia del señor y los establecimientos principales: horno, forja, molino, establo, etc.
- Los mansos, parcelas cuya dimensión debía ser suficiente para alimen­tar a una familia, y que el señor cedía a hombres libres que las trabajaban en usufructo a cambio de pagar un cen­so, o a siervos que le aseguraban prestaciones en forma de productos y de trabajo.

Os dejo un esquema(en catalán) sobre la pervivencia del régimen señorial:


Los derechos señoriales
Los derechos señoriales eran las prestaciones y rentas que recibían los señores por su dominio sobre la tierra. Los campesinos debían realizar una serie de trabajos (prestaciones personales) en la reserva señorial y entregar un porcentaje de sus cosechas. Además, el señor exigía unas tasas por la utilización de los molinos, hornos o forjas y la explotación de los bosques y de los ríos de su señorío.
El señor gozaba de jurisdicción y ejercía las regalías, que le otorgaban fun­ciones militares, de justicia, fiscales y de gobierno: podía hacer la guerra y firmar la paz, acuñar moneda, dictar órdenes y reglamentos y juzgar a las personas de sus dominios así como a los transeúntes.
A los tributos feudales hay que añadir el diezmo, la obligación que tenían los campesinos de entregar la décima parte de las cosechas a la Iglesia para asegurar el manteni­miento del clero y del culto.

Una producción insuficiente
La agricultura se mantenía muy atrasada desde el punto de vista técnico y con una productividad muy baja. Era una agricultura de subsistencia dedicada al poli­cultivo. No había especialización y el co­mercio era escaso (autoconsumo). De todas formas, la existencia de algunos excedentes permitía su venta en los mercados locales y en las ferias periódicas. También se cultivaban algunos productos más especializados como la viña y el lino, orientados esencialmente hacia el mercado.
Para el aprovechamiento de la tierra coexistían dos tipos de explota­ciones: los campos abiertos, open­fields, de cereales y con práctica del barbecho, y las tierras comunales, dedicadas a bosques o pastos, de las que se beneficiaba toda la comunidad campesina.
La producción ganadera era también insuficiente, pues la alimentación de los animales dependía de los rastrojos y de los escasos pastos comunales.
En consecuencia, la producción de carne y leche resultaba muy reducida y la dieta de la población se basaba en el consumo de cereales.
Las cosechas marcaban el ritmo de la economía, que se veía perió­dicamente azotada por crisis de subsistencia que generaban hambre y desnutrición desembocando a menudo en pro­testas.

LA INDUSTRIA EN ANTIGUO RÉGIMEN

En las ciudades existía una producción artesana auspiciada por los gremios que controlaban el volumen de producción, las técnicas empleadas y los precios de venta.
El aumento de la demanda de productos desde el siglo XVII estimuló a comerciantes y artesanos a buscar nuevos sistemas productivos que escaparan del control gremial, que no permitía un gran margen de beneficios.

Pronto, en Gran Bretaña, se empezó a extender el trabajo doméstico, domesic system, que consistía en que un artesano-comerciante distribuía la materia prima y facilitaba los instru­mentos de trabajo a una familia campesina para que elaborase los productos en su propio domicilio. Después, el comerciante, que pagaba por pie­za elaborada, se encargaba de comercializar el producto en los mercados urba­nos o coloniales.

Durante el siglo XVIII se difundieron las manufacturas, donde se elaboraban artículos de lujo. Aunque el pro­ceso de producción era manual, con­centraba a un número muy elevado de trabajadores a sueldo y bajo un mismo techo, por lo que constituyen un precedente de las fábricas modernas.

LOS TRANSPORTES EN ANTIGUO RÉGIMEN

La red de comunicaciones era escasa y los medios de transporte muy rudimentarios.
Los caminos y carreteras constituían el siste­ma de comunicaciones por excelencia, aunque solían estar en malas condicio­nes. Los vehículos más utilizados eran el ca­rro y la diligencia, movidos por animales de tiro que iban muy lentos y con una capacidad de carga muy reducida.
La navegación marítima utilizaba la fuerza del viento como método de tracción. Su capacidad de carga era bastante limitada y los desplazamientos también eran lentos. La navegación fluvial constituía el medio de transporte más fácil y barato, pero precisaba buenas condiciones hidrográficas.

EL COMERCIO EN ANTIGUO RÉGIMEN

Comercio interior y comercio colonial

Los escasos excedentes, el bajo nivel de especialización agrícola y el insufi­ciente sistema de transportes daban como resultado un limitado desarrollo del comercio. La mayoría de intercambios se realizaba en las ferias con lo que el comercio interior solía tener un alcance local.

Pero el aislamiento comercial se rompió con el comercio colonial a partir del siglo XVI. Se abrieron nuevas rutas marítimas convirtiéndose el comercio co­lonial en un factor de estímulo para las economías europeas, ya que proporcionaba materias primas, permitía vender objetos manufacturados y daba grandes beneficios a sus promotores.
Destacó el llamado comercio trian­gular, que afectaba a África, a Europa y a América. Se canjeaban productos elaborados europeos por esclavos en África, que luego se vendían a América a cambio de productos agrícolas. La necesidad financiar las expediciones comerciales favore­ció la ampliación de los créditos, de las compañías de comer­cio y de los bancos, que conllevó a la proliferación de mercaderes y prestamistas.

Os dejo una imagen (en inglés) sobre el comercio triangular:

lunes, 23 de noviembre de 2009

EL AUMENTO DE LA COMPETENCIA

Las transformaciones producidas en la economía europea durante el último tercio del siglo XIX son inseparables de la industrialización de nuevos países, de un gran aumento del comercio internacional y de la renovación de los sistemas de venta.

Las nuevas potencias industriales
La economía británica dejó de ser la única industrializada y aparecieron muchos otros competidores en el mercado mundial. Aunque la libra esterlina continuó siendo, junto con el oro, la moneda mayoritariamente utilizada en el comercio internacional, los productos británicos perdieron posiciones.
En Europa, el principal competidor fue Alemania, que se convirtió en una potencia tanto en sectores de base como en industrias avanzadas.

La expansión del comercio
El aumento de la competencia hizo generar más consumidores innovando en los sistemas de venta. Aparecieron los grandes almacenes con precios más bajos que las tiendas tradicionales. Además, el aumento de los salarios obreros y la difusión de nuevos sistemas de venta a plazos y con préstamos bancarios abrieron el camino a la era del consumo de masas. Asimismo, se introdujo la publicidad, las rebajas y las oportunidades.
El comercio internacional multiplicó su volumen gracias al progreso del transporte, la expansión del librecambio y la producción masiva de bienes, que permitió una reducción de su precio.